02 marzo, 2013

Unos cardan la lana y otros…


Troc-troc. Troc-troc. Imagina que Zahira fuera un suave y delicado tejido. Un pedazo de lana cálida aún por trabajar. Si eso fuera posible, ay, la sorprendería hecha un ovillo y la examinaría con mimo hasta encontrar un hilo del que tirar. Entonces la desenrollaría con gesto ágil, la desperezaría poco a poco, descubriendo sus secretos, los nobles y los imperfectos.

Troc-troc. Troc-troc. Y él bien sabría cómo hacerla lucir. Y él nunca le perdería el punto. Y así, juntos y en armonía, crearían las más diversas tramas. Las haría tupidas cuando tiritara de frío y la divertiría con filigranas imposibles para mantener distante el aburrimiento.

Troc-troc. Troc-troc. Si eso fuera posible, ay, la convertiría en un mullido cojín y hundiría su cabeza en su infinito confort. Troc-troc. Troc-troc. Pero Zahira no es maleable como la lana. Zahira está hecha del indescifrable material del que están hechas las mujeres, un material que no requiere habilidad con las manos, sino destreza en el romance. Y aquí es donde nuestro joven protagonista pierde toda soltura. Troc-troc. Troc-troc.

2 comentarios:

Núria Farrús dijo...

Senyoreta Indiscreta em pensava que ja havia deixat aquesta fascinant habitud a teclejar paraules que armonitzen el dia a qualsevol que s'aturi a llegir-les. Estic contenta de tornar-te a tenir activa!

Holga dijo...

Madame Farrús, tú si que m'has armonitzat el dia! Quin gustàs llegir-te! M'has fet venir unes ganes tremendes d'agafar un avió i anar a abraçar-te! Requetemuà!